Gobierno de Aragón SIPCA Acesso a DARA

Ayuntamiento de Castillazuelo

Archivos de Administración Local


Ayuntamiento de Castillazuelo

 Dirección:
Avda. Ejército Español 1, 2º. 22300 Barbastro (Huesca)
 Teléfono de contacto:
974 306 006
 E-mail:
lfontova@somontano.org
 Sitio web:
web del archivo


Castillazuelo, población de 181 habitantes que pertenece al Parque Cultural del Río Vero. El primer poblamiento creció al abrigo de la fortaleza medieval que da nombre al pueblo y estaba situado en un enclave rocoso conocido como Lugar Alto y donde se cree hubo una torre de vigilancia islámica reutilizada en parte tras la reconquista para edificar un pequeño templo románico. Hoy en día apenas quedan restos del caserón que muy transformado, sirvió de residencia a los señores de Castillazuelo hasta época moderna.

Pero el poblamiento actual en la terraza fluvial del río Vero, surgió en el siglo XVI. En 1531 los señores de Castillazuelo mandaron construir 26 viviendas para acoger a nuevos pobladores, al pie del castillo, al otro lado del río, en el lugar que llamaron Santa María de La Puente o Castillazuelo el Bajo. Una copia tardía del XVIII de esta carta de población es la que se conserva en el archivo municipal.

Buscar en el fondo de Ayuntamiento de Castillazuelo


 

Volumen y soporte


1819 unidades

Alcance y contenido


Son documentos que reflejan la gestión municipal: libros de cuentas, actas de sesiones, correspondencia, ordenanzas fiscales, tributos, padrones de población, expedientes de quintas, etc. Cuando se extinguieron las Cámaras Agrarias (antiguas Hermandades Sindicales de Agricultores y Ganaderos), la documentación se traspasó al ayuntamiento, con lo que también nos encontramos como un fondo independiente la Cámara Agraria, así como algunos documentos de la desaparecida escuela, y de la Comunidad de Regantes.

Los documentos que se aportan a DARA son 2. Uno de ellos es una carta de población, también denominada carta puebla. “Este tipo de documento se redactaba como parte de una estrategia repobladora y colonizadora habitual en la España de la Reconquista. Generalmente los monarcas concedían una serie de ventajas en forma de excepciones fiscales y diversos privilegios a aquellos que acudiesen a poblar una zona fronteriza (y por ende, peligrosa) recién arrebatada al Islam. Estas franquezas y privilegios se plasmaban en la Carta Puebla. Más adelante, y pasado el peligro de la guerra, se siguieron concediendo cartas de población o pueblas con el objeto de poblar, y por tanto poner en explotación, zonas poco atractivas o con densidad demográfica escasa. En este segundo momento tales cartas son concedidas generalmente por la nobleza laica o señores eclesiásticos (grandes monasterios) más que por el monarca. Como apuntamos su objeto es poner en explotación tierras con el objetivo de conseguir un beneficio de las mismas con la percepción de las diversas pechas y derechos señoriales”. (V. Proyecto Meso).