SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Construido durante los siglos XVI y XVII el templo consta de tres naves de tres tramos, testero recto y torre a los pies; se cubrió con bóveda de cañón con lunetos la cabecera, los dos tramos últimos de la nave central y el tramo último de la nave norte, con cúpulas elípticas muy rebajadas las naves laterales y con cúpula sobre pechinas muy rebajada el primer tramo de la nave, configurando un espacio a modo de crucero; a los pies de la nave se dispuso el coro elevado.
La ornamentación interior es de gran interés, ya que tanto las bóvedas como las cúpulas y los arcos están decorados con yeserías de motivos geométricos y vegetales de corte clasicista; las cúpulas cuentan además con rosetones con pinjantes.
Visto desde el exterior, el templo muestra una gran sencillez volumétrica.
La portada, abierta en el muro sur, es de sillería y de diseño clasicista. En arco de medio punto con impostas molduradas y clave decorada con una ménsula tallada, queda flanqueada por pilastras acanaladas que sostienen un entablamento sobre el que abre una hornacina en arco de medio punto, que aloja la imagen de Santa Eulalia. La portada está precedida por un sencillo pórtico de factura posterior y abierto al sur y al oeste.
En el muro de los pies se ven los restos de la que probablemente fue la portada original, actualmente cegada y coronada por una hornacina; asimismo, existe otra portada de sillería, en arco adintelado y también cegada.
La principal consecuencia de la despoblación masiva que sufrió el mundo rural fue el desarraigo de miles de personas, a quienes la experiencia marcó de por vida. Pero hoy nos centramos en sus consecuencias sobre el patrimonio cultural, ya que supuso una irreversible transformación de los paisajes, la ruina de numerosos edificios de interés y la desaparición de innumerables tradiciones populares. Visitar un pueblo deshabitado en 2026, entre la ruina y la vegetación, suele ser una experiencia desoladora. Sin embargo, aún quedan algunos ejemplos que se conservan en buen estado, gracias al tesón de sus antiguos habitantes. Os recomendamos algunos de los más interesantes.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002