SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Torre de planta cuadrada, construida en mampostería de cierto tamaño con refuerzo de sillares en las esquinas y cubierta de losa a cuatro aguas.
Consta de cuatro pisos, separados entre sí por forjados de madera. La comunicación entre ellos se realiza por una escalera, también de madera, adosada al muro norte.
La puerta original se halla en la planta baja del paramento sur. Se trata de un acceso en alto propiciado por el desnivel del resalte rocoso sobre el que cimenta y por el corte vertical del mismo en este costado. Es adintelado con un bloque monolítico que apea sobre ménsulas con el extremo exterior tallado en forma cóncava, y jambas de sillares de distintas longitudes y grosores, aunque dispuestos siempre a soga. En la misma planta se abren dos aspilleras en cada paño restante. Todas ellas tienen amplio derrame interno con perfil escalonado, y son similares a las de los pisos superiores.
Sin embargo, el actual acceso se emplaza en el muro norte. Se llega a él a través de la rampa que conduce a la entrada de la segunda planta de la borda edificada al lado. Es un sencillo vano adintelado que pudo abrirse en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se construyó la borda (1791).
Las plantas primera y segunda muestran una distribución de vanos idéntica, siendo además estos similares en sus características arquitectónicas. Por un lado, en los extremos de todos los paramentos se abren aspilleras (dos por lienzo) como las descritas en la planta baja; la única diferencia es que dos de la segunda planta tienen esviaje interno, para posibilitar cubrir más terreno desde ellas. Por otro lado, hay dos interesantes ventanas en cada una de estas dos plantas, situadas en los paramentos sur y este. Se trata de vanos adintelados geminados, con gruesos parteluces cuadrados convertidos en octógonos mediante el biselado de las esquinas; coronan los parteluces capiteles troncopiramidales invertidos totalmente lisos. Los dinteles apoyan en sus extremos en sendos salmeres tallados en ángulo, sostenidos por pilastras cuadrangulares adosadas al lateral. Se trata de un tipo de vanos muy inusual en el territorio, que se repite con ligeras variantes en la torre de la iglesia y en la cercana casa Moré, que parece haber sido en su origen también una torre, y que podría datar de época bajomedieval.
La planta superior presenta un único vano, adintelado y con una repisa a la altura del alféizar. Dada su situación en el eje de la puerta original de acceso, la repisa puede haber formado parte de un matacán defensivo.
Por último, el alero es sostenido por un modillón compuesto por tres piezas talladas con moldura convexa y dispuestas escalonadamente.
La guerra entablada por las familias Gurrea y Urriés alcanzó una gran violencia a finales del siglo XV y alteró de forma permanente y dramática la vida cotidiana de la ciudad de Huesca. A pesar de las iniciativas de pacificación y control emprendidas por el rey y el concejo, entre 1460 y 1480 se fueron sucediendo las escaramuzas y tumultos urbanos entre los partidarios de ambas familias, los secuestros y ataques a viajeros a las puertas de Huesca, los robos de ganado en el entorno… Mientras tanto, una ciudadanía alterada por la situación promovía sus propios tumultos, como el desencadenado con motivo del precio de la carne.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002