SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
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A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
Torre de planta cuadrada, construida en mampostería de cierto tamaño con refuerzo de sillares en las esquinas y cubierta de losa a cuatro aguas.
Consta de cuatro pisos, separados entre sí por forjados de madera. La comunicación entre ellos se realiza por una escalera, también de madera, adosada al muro norte.
La puerta original se halla en la planta baja del paramento sur. Se trata de un acceso en alto propiciado por el desnivel del resalte rocoso sobre el que cimenta y por el corte vertical del mismo en este costado. Es adintelado con un bloque monolítico que apea sobre ménsulas con el extremo exterior tallado en forma cóncava, y jambas de sillares de distintas longitudes y grosores, aunque dispuestos siempre a soga. En la misma planta se abren dos aspilleras en cada paño restante. Todas ellas tienen amplio derrame interno con perfil escalonado, y son similares a las de los pisos superiores.
Sin embargo, el actual acceso se emplaza en el muro norte. Se llega a él a través de la rampa que conduce a la entrada de la segunda planta de la borda edificada al lado. Es un sencillo vano adintelado que pudo abrirse en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se construyó la borda (1791).
Las plantas primera y segunda muestran una distribución de vanos idéntica, siendo además estos similares en sus características arquitectónicas. Por un lado, en los extremos de todos los paramentos se abren aspilleras (dos por lienzo) como las descritas en la planta baja; la única diferencia es que dos de la segunda planta tienen esviaje interno, para posibilitar cubrir más terreno desde ellas. Por otro lado, hay dos interesantes ventanas en cada una de estas dos plantas, situadas en los paramentos sur y este. Se trata de vanos adintelados geminados, con gruesos parteluces cuadrados convertidos en octógonos mediante el biselado de las esquinas; coronan los parteluces capiteles troncopiramidales invertidos totalmente lisos. Los dinteles apoyan en sus extremos en sendos salmeres tallados en ángulo, sostenidos por pilastras cuadrangulares adosadas al lateral. Se trata de un tipo de vanos muy inusual en el territorio, que se repite con ligeras variantes en la torre de la iglesia y en la cercana casa Moré, que parece haber sido en su origen también una torre, y que podría datar de época bajomedieval.
La planta superior presenta un único vano, adintelado y con una repisa a la altura del alféizar. Dada su situación en el eje de la puerta original de acceso, la repisa puede haber formado parte de un matacán defensivo.
Por último, el alero es sostenido por un modillón compuesto por tres piezas talladas con moldura convexa y dispuestas escalonadamente.
A comienzos del siglo XX irrumpió con gran fuerza en Aragón la estética modernista, plasmada en diversas manifestaciones artísticas y culturales: arquitectura, escultura, pintura, artes decorativas y literatura. Los grandes comerciantes, industriales y banqueros de las principales ciudades edificarán y decorarán sus casas, comercios y lugares de ocio con este nuevo estilo, que reivindicaba la creatividad e imaginación del artista mediante obras fluidas, dinámicas y ligeras. Zaragoza fue pionera en Aragón en la implantación del nuevo estilo.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002